miércoles, 2 de julio de 2008

Evitar las victorias sobre el jefe



Toda derrota es odiosa, y si es sobre el jefe o es necia o es fatal.
Siempre fue odiada la superioridad, y más por los superiores.
La cautela suele encubrir las ventajas más comunes,
como disimular la belleza con el desaliño.
Será fácil hallar quien quiera ceder en éxito y en carácter,
pero no en inteligencia,
y mucho menos un superior.
Es éste el atributo rey
y, por eso, cualquier crimen contra él
fue de lesa majestad.
Ellos son poderosos
y quieren serlo en lo más importante.
A los príncipes les gusta ser ayudados,
pero no excedidos,
y es mejor que el aviso
tenga visos de recuerdo de lo que olvidaba
en vez de ser luz de lo que no se alcanzó.
Los astros, con acierto, nos enseñan esta sutileza,
pues aunque son hijos brillantes,
nunca compiten con los lucimientos del sol.



Baltasar Gracián en El arte de la prudencia


1 comentario:

Anónimo dijo...

Es verdad que en el trabajo se pasa uno haciendo equilibios permanentemente para no cabrear al jefe. Supongo que se da cuenta de que no siempre es el más listo.