jueves, 17 de junio de 2010

Preguntas y respuestas

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El pasado martes se volvió a reunir en Bilbao con el Lehendakari Patxi López la 'Red para el Cambio', una organización formada por personas independientes, de talante progresista, pero muy activas en diferentes sectores de la sociedad civil vasca. Se creó alrededor del PSE-EE (PSOE) basándose en la fácil interacción que permiten las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), para que, con la aportación de ideas, opiniones, críticas... ayudar a que se produjera la alternancia en Euskadi con motivo de las elecciones autonómicas del 9 de Marzo de 2009. No sé si fue importante o no la contribución de la red a que se produjera el cambio de gobierno que se pretendía, pero la realidad es que el objetivo se consiguió y el 'cambio tranquilo' que lidera el Partido Socialista se está materializando pasito a pasito pero firmemente.
Hacía alusión el Lehendakari a los tiempos difíciles que nos está tocando vivir, y citaba aquella famosa frase que él atribuyó a Mario Benedetti (según parece, el origen de la frase fue un grafiti que apareció en París en Mayo-68; otros afirman que la pintada se vio en Quito -Ecuador-; también hay quien dice que se vio en algún lugar de Colombia) que resume la preplejidad por la que muchos pasamos: "Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas".
La sentencia del grafiti viene tan a cuento que algunas intervenciones y cuestiones que se expusieron en el coloquio que mantuvimos con Patxi López tomaron como introducción esta frase para apoyar los razonamientos.
Así, por ejemplo, a los que tenemos algunos años, siempre nos enseñaron que el trabajo cuesta dinero, es decir, que quien se lucra del esfuerzo de los demás ha de pagar un salario digno por ese esfuerzo. Decía mi abuela: "trabaja, hijo, para que tengas dinero y puedas estudiar, comprar un piso, mantener a tu familia..." Pues no, oiga. Ahora resulta que cuanto más se trabaja menos se paga por ello, y si no vean los salarios que cobran muchos trabajadores -si consiguen trabajo- por trabajar full time para muchos empresarios de aquí mismo (no voy a entrar en los salarios que se pagan en China, Vietnam, Thailandia... que se pueden calificar de indecentes). Primer respuesta: el trabajo no vale nada.
También nos enseñaron que el dinero es un bien esencial para facilitar el intercambio de otros bienes y servicios, que es un bien muy escaso y cuesta hacerse con él y, por eso, decían nuestros abuelos, "dinero cuesta dinero". De nuevo, craso error: hemos inventado la cuadratura del círculo económico, porque ahora los gobiernos desgarran en un santiamén los colchones donde se guarda el dinero público -llamémosles bancos centrales- y miles de millones de euros fluyen y se ponen a disposición de grandes corporaciones financiera casi gratis, ¿al 0,5% de interés en EEUU?, ¿al 1% en Europa? Segunda respuesta: el dinero no vale nada.
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Es verdad, hay cierta trampa en estas dos reflexiones anteriores que, sobre todo la segunda, son predicables de potentes empresas financieras y grandes transnacionales, porque ese dinero que para ellas no vale nada, cuando se lo prestan a los 'curritas de a pie', se transforman por arte de magia en un bien carísimo: lo que ellos reciben al 1%, se convierte en intereses del 3 ó 4% cuando las hienas de las finanzas se prestan entre ellas (todo depende de lo más o menos fiera que sea la hiena prestataria). Pero, ¡oh, sorpresa!, sube al 5 ó al 6% y más, cuando se utiliza para comprar deuda soberana. Ni siquiera se fían de los Estados, es decir, de los mismos que pusieron a su disposición multitud de miles de millones de euros que sacaron de sus colchones para atajar la emergencia y evitar su ruina. ¡Qué 'panchitos' los gobiernos de estos Estados!
Pero la espiral se convierte en más infernal cuando ese dinero llega -eso sí, a cuentagotas- a las Pymes, a las familias o a los simples 'curritas'. Resulta que quienes con su trabajo prolongado y duro habían ido llenando el colchón salvador de los monstruos financieros y demás corporaciones, cuando reciben crédito, es decir, su propio dinero que ha circulado por esa espiral endiablada inventada por el sistema, éste ya cuesta hasta un 12% de interés. ¡Usura pura y dura! ¡Una indecencia!
Algo va mal, muy mal, en el sistema capitalista cuando, parodiando a Saturno, el mismo monstruo se está comiendo a sus propios hijos (¿terminará por comerse, también, al Zeus creador y protagonista de un nuevo sistema en el Olimpo?).
En definitiva, las respuestas para aquellas preguntas ya no sirven, y lo peor es que la axiología ha quebrado por todas partes porque detrás de aquellas respuestas que contestaban a aquellas preguntas estaba un articulado discurso de los valores morales que conformó una sociedad moderna. ¡Que no nos vuelvan a hablar de valores los 'ideológo-moralistas' profesionales que inundan los medios de comunicación! Tal vez sea cierto, y en esto consista la verdadera posmodernidad, la real.
Mientras todo esto ocurre, y pensando en lo que hacen tanto los gobiernos de derechas como los de izquierdas cuando la tempestad pone a prueba los principios que sustentan su acción política, me resisto a dejar en el olvido otra acertada sentencia de nuestro amigo Benedetti para agitar nuestras conciencias. Decía don Mario, "De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra".
Buenas tardes... y buena suerte.

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