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jueves, 11 de marzo de 2010

Recuerdo del 11-M

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Hoy se cumplen seis años de aquel terrible atentado con bombas, pertrechado por terroristas islamistas en varios trenes de cercanías de Madrid, en el que murieron 191 personas que acudían a sus actividades habituales poco después de las siete de la mañana. A su vez, más de 1.400 fueron los heridos de diferente consideración.




Nos unimos al dolor de las víctimas que han logrado sobrevivir y de los familiares de quienes perdieron la vida en esa acción criminal.

Nuestro deseo es que nunca jamás vuelva a ocurrir algo igual en ningún lugar del mundo y, ahora que han pasado estos años, podamos reflexionar sobre el porqué de esta sinrazón y qué estamos haciendo mal unos y otros para seguir matándonos como todavía lo estamos haciendo.

viernes, 20 de junio de 2008

El PP busca la unidad y el centro político


El Partido Popular (PP) celebra su XVI Congreso nacional en Valencia durante este fin de semana. Los populares buscan conseguir dos objetivos inmediatos: alcanzar la unidad definitiva del partido por un lado, y una nueva estrategia de acercamiento al centro político por el otro.
La propuesta de nueva dirección del anterior presidente y único candidato para esta futura etapa, Mariano Rajoy, significa una fuerte renovación de personas que deben diseñar un proyecto menos derechista que en la fase anterior que les llevó a la derrota en las elecciones generales del pasado nueve de marzo.
Sin embargo, tras el frío saludo del presidente honorario del PP al llegar al congreso, José María Aznar, a su elegido como sucesor hace casi cinco años, Rajoy, los tiempos pacíficos y de unidad no se auguran como previsibles. El ex-presidente Aznar y un amplio grupo que se encuentra en su órbita política, defensores de estrategias mucho más duras -no han logrado apoyos para presentar una candidatura alternativa-, no parece que se vayan a conformar con que el dominio del partido por Rajoy y su nuevo equipo sea algo pacífico en el futuro. Está por ver que las batallas internas de los populares terminen a partir del próximo lunes, tras el cierre del congreso y el triunfo previsto por amplia mayoría de Mariano Rajoy.
Por otro lado, también vamos a poder comprobar muy pronto si la política de esta nueva dirección rebaja la tensión y la crispación, que fue estrategia única del PP durante los últimos cuatro años que estuvo en la oposición.
La realidad es que Rajoy, por fin, podrá implantar su propio proyecto político sin ataduras del pasado y que Javier Arenas y Francisco Camps, presidentes de los populares en Andalucía y Comunidad Valenciana respectivamente, se constituyen en hombres fuertes del PP desde su poder en la periferia.
Buena falta hace que una derecha moderna, europea, se consolide en nuestro país. Si Rajoy lo consigue habrá hecho una gran contribución a la nación. Es una cuestión fundamental para evitar que "las dos españas" permanentemente enfrentadas se constituyan en fundamentos estructurales de la España contemporánea.

martes, 11 de marzo de 2008

Ni rota ni encadenada

Lo que han votado los ciudadanos en las elecciones generales celebradas en España el pasado domingo se puede sintetizar en una frase: "España, ni rota ni encadenada".
España no está rota ni el PSOE la va a romper. Así parece que se deduce de lo interpretado por los votantes que le han dado a los socialistas otra muestra de confianza y la mayoría -con 169 escaños- para que gobierne cuatro años más.
Y no se rompe aunque se gobierne con nacionalistas republicanos en Cataluña (ERC), o con comunistas de IU, como se puede deducir de los resultados que se han dado en esa Comunidad Autónoma y en el resto de España, porque los ciudadanos también saben que, al margen de sus idearios políticos, estos partidos o coaliciones son tan democráticos como los demás, y en democracia todas las ideas son respetables si los métodos para conseguir los fines que representan se ajustan a las leyes del Estado de derecho.
Pero los electores también han mandado otro mensaje a la clase política: no desean una España encadenada como parecía deducirse de la actitud del PP durante la anterior legislatura y a lo largo de la campaña electoral. Por eso le han dado 153 diputados que no es suficiente para gobernar.
No desean tener una España encadenada a la extrema derecha -ya lo estuvo durante 40 años de dictadura-. Tampoco quieren verla encadenada a la Iglesia católica que trata de sojuzgar la libertad de las conciencias de los individuos, e imponer un estado catolicista donde la ley civil esté sometida a la ley religiosa, la católica por supuesto (igualito, igualito que en un estado islamista, pero en versión católica), tal y como los predicadores de alguna de sus emisoras de radio proclaman a los cuatro vientos.
El PP debe tomar nota, porque la apología "España=Patria y Altar" que ha propalado en los últimos años -copiando la idea "España=Trono y Altar" de los integristas que luchaban contra la implantación del liberalismo en nuestro país a comienzos del siglo XIX- es cosa de sermones de reaccionarios de aquella época como el padre Cádiz, el padre Vélez, el padre Alvarado...
España, como ocurre con otros países que saben lo que nos depara este mundo globalizado, trabaja por ser un estado moderno, un "estado plastilina", moldeable, para ajustarse y dar respuesta a las nuevas necesidades que se van presentando en el escenario internacional. Pero, eso sí, una plastilina sin roturas, bien ligada, multiforme, porque si se convierte en un "estado piedra", absolutamente rígido, prismático, el riesgo de quiebra, de convertirse en añicos, es mucho más probable si recibe un fuerte golpe en alguno de sus puntos sensibles.
El pueblo español ha entendido esto y por esa razón ha estado a la altura de las circunstancias una vez más.