
El lehendakari del Gobierno Vasco, Juan José Ibarretxe, ha publicado las dos preguntas que pretende someter a referendo el próximo mes de Octubre, si el Parlamento Vasco aprueba el proyecto de ley que ampara la consulta sobre el derecho a decidir de los vascos, prometido en su programa electoral con el que se presentó a las elecciones autonómicas de 2005.
El texto de ambas preguntas es:
1ª. ¿Está Usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia, si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?
2ª.- ¿Está Usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un Acuerdo Democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco, y que dicho Acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?
2ª.- ¿Está Usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un Acuerdo Democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco, y que dicho Acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?
¡Vaya papeleta para Euskadi!, porque, en realidad, las verdaderas preguntas que hay que hacerse son, más o menos, de este tenor:
- El Lehendakari prometió en la campaña electoral que lo aupó al cargo que sólo acometería esta consulta en caso de "ausencia de violencia" por parte de ETA, algo que ahora no se da en nuestra tierra. ¿Dónde está el "principio ético" tantas veces pregonado por él y su partido? Ni siquiera en las preguntas que contendrá la papeleta del referendo proyectado se condena a la banda terrorista como había prometido Iñigo Urkullu, presidente del PNV.
- ¿Por qué reclama insistentemente diálogo con el Gobierno de España? ¿Dónde está el diálogo que él ha de fomentar en el País Vasco con el resto de partidos? Además, ¿diálogo para qué? ¿Para saltarse la Constitución, el Estatuto y otras normas del Estado de derecho?
-¿Por qué Ibarretxe pretende cambiar el principio autonómico que ha regido nuestra sociedad en los últimos 30 años, con éxito, por el principio soberanista, máxima aspiración política del nacionalismo vasco? Eso sólo provoca división en la sociedad y división en su propio partido. Este lehendakari lleva 10 años provocando divisiones en Euskadi. Primero fue Lizarra, después fue el llamado primer Plan Ibarretxe, y, ahora, el Plan Ibarretxe II, todos con un mismo objetivo absolutamente anticonstitucional y antiestatutario: alcanzar la independencia, aunque tenga que pasar por encima de la voluntad de la mitad de los vascos, y aunque tenga que apoyarse en aquellos que no condenan la violencia y sólo siguen las directrices de ETA.
-Hablando de imponer máximos políticos, ¿se imaginan que los comunistas o los socialistas llegaran a gobernar Euskadi y establecieran la igualdad absoluta entre los vascos? ¿Repartiría Ibarretxe su sueldo y propiedades a partes iguales con el que no tiene nada? Los proyectos políticos democráticos deben ser procesos, no imposiciones absolutas, y menos aún cuando la sociedad está tan dividida.
-Si lo que pretende Ibarretxe es "dar la palabra al pueblo" -palabras grandilocuentes estas donde las haya-, por qué no se pregunta quién le ha colocado en la presidencia del gobierno de Euskadi durante más de 10 años, ¿los marcianos, tal vez?, ¿o los propios vascos, que en este asunto sí han decidido?
-Está claro que con estas preguntas la teórica pretensión última es el derecho de autodeterminación, un derecho que no se contempla en nuestra Constitución. ¿El derecho de autodeterminación del "pueblo vasco"? ¿Quién constituye este sujeto político indeterminado al que se le llama "pueblo vasco"? ¿Los ciudadanos que viven en Euskadi? ¿Y los que viven fuera de Euskadi? ¿Y los hijos de estos? ¿También los navarros? ¿Y los de los tres territorios vascofranceses? Y si alguien organizara, pongamos por caso, una "marcha verde", de tal manera que todos se quedaran a vivir en Euskadi, ¿serían vascos estos nuevos habitantes de la Comunidad Autónoma?
-En base a qué fundamento se pide el derecho de autodeterminación, ¿quizá por los llamados "derechos históricos" del pueblo vasco? ¿Quién carece de "derechos históricos" en este mundo? En todo caso, si nos circunscribimos al País Vasco español y a Navarra, los derechos históricos no están depositados en ese espacio político llamado Euskadi, un invento de finales del siglo XIX del fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana y Goiri, invento solamente institucionalizado por el Estatuto de Gernika de 1979. Es decir, en términos históricos, anteayer. Porque, en todo caso, esos derechos históricos estarían depositados, quizá, en los Territorios Históricos de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. También en la Comunidad Foral de Navarra. O quizá, también, en los terrritorios históricos de Las Encartaciones (los autrigones que descubrieron los romanos en el siglo I a.d.C.), o en la Vizcaya nuclear, o en el Duranguesado, en el Valle de Ayala..., o, tal vez, en cada una de las múltiples villas vascas creadas por reyes, condes, etc. ¿Hasta qué microcosmo histórico se puede llegar para reclamar derechos históricos?
-Otra pregunta para ingenuos: ¿Cree Ibarretxe y el PNV que ETA va a hacer caso a lo que voten los vascos en el Parlamento y en el referendo? ¿No saben que hace 30 años que el pueblo vasco ha condenado y rechaza radicalmente el terrorismo de la banda? ¿Para comprobar esta obviedad se precisa un referendo? ¿Por qué no se convoca una consulta popular para ver si conseguimos implantar "el amor, y no la guerra" en el País Vasco? ¿O la subida de sueldos automática para todos, ahora que estamos en crisis?
-Al hilo de la anterior pregunta, ¿se ha dado cuenta el Lehendakari y el PNV que la segura negativa a progresar con este "viaje a ninguna parte" lo único que va a conseguir es dar alas a ETA? ¡Qué pardillos!
Podríamos seguir formulándonos preguntas y más preguntas. Entonces y, en definitiva, ¿para qué este referendo? Ya lo dijimos en el post del pasado día 20: el objetivo real y definitivo de Ibarretxe es mantenerse en el poder, aun a costa de volver a dividir a los vascos y a su propio partido, el PNV, al que tiene cogido por el cuello y que no sabe cómo reaccionar ante tal despropósito.
¡Vaya papeleta tiene Euskadi!
.
