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jueves, 29 de mayo de 2008

Las preguntas del Plan Ibarretxe II

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El lehendakari del Gobierno Vasco, Juan José Ibarretxe, ha publicado las dos preguntas que pretende someter a referendo el próximo mes de Octubre, si el Parlamento Vasco aprueba el proyecto de ley que ampara la consulta sobre el derecho a decidir de los vascos, prometido en su programa electoral con el que se presentó a las elecciones autonómicas de 2005.
El texto de ambas preguntas es:

1ª. ¿Está Usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia, si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?
2ª.- ¿Está Usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un Acuerdo Democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco, y que dicho Acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?

¡Vaya papeleta para Euskadi!, porque, en realidad, las verdaderas preguntas que hay que hacerse son, más o menos, de este tenor:
- El Lehendakari prometió en la campaña electoral que lo aupó al cargo que sólo acometería esta consulta en caso de "ausencia de violencia" por parte de ETA, algo que ahora no se da en nuestra tierra. ¿Dónde está el "principio ético" tantas veces pregonado por él y su partido? Ni siquiera en las preguntas que contendrá la papeleta del referendo proyectado se condena a la banda terrorista como había prometido Iñigo Urkullu, presidente del PNV.
- ¿Por qué reclama insistentemente diálogo con el Gobierno de España? ¿Dónde está el diálogo que él ha de fomentar en el País Vasco con el resto de partidos? Además, ¿diálogo para qué? ¿Para saltarse la Constitución, el Estatuto y otras normas del Estado de derecho?
-¿Por qué Ibarretxe pretende cambiar el principio autonómico que ha regido nuestra sociedad en los últimos 30 años, con éxito, por el principio soberanista, máxima aspiración política del nacionalismo vasco? Eso sólo provoca división en la sociedad y división en su propio partido. Este lehendakari lleva 10 años provocando divisiones en Euskadi. Primero fue Lizarra, después fue el llamado primer Plan Ibarretxe, y, ahora, el Plan Ibarretxe II, todos con un mismo objetivo absolutamente anticonstitucional y antiestatutario: alcanzar la independencia, aunque tenga que pasar por encima de la voluntad de la mitad de los vascos, y aunque tenga que apoyarse en aquellos que no condenan la violencia y sólo siguen las directrices de ETA.
-Hablando de imponer máximos políticos, ¿se imaginan que los comunistas o los socialistas llegaran a gobernar Euskadi y establecieran la igualdad absoluta entre los vascos? ¿Repartiría Ibarretxe su sueldo y propiedades a partes iguales con el que no tiene nada? Los proyectos políticos democráticos deben ser procesos, no imposiciones absolutas, y menos aún cuando la sociedad está tan dividida.
-Si lo que pretende Ibarretxe es "dar la palabra al pueblo" -palabras grandilocuentes estas donde las haya-, por qué no se pregunta quién le ha colocado en la presidencia del gobierno de Euskadi durante más de 10 años, ¿los marcianos, tal vez?, ¿o los propios vascos, que en este asunto sí han decidido?
-Está claro que con estas preguntas la teórica pretensión última es el derecho de autodeterminación, un derecho que no se contempla en nuestra Constitución. ¿El derecho de autodeterminación del "pueblo vasco"? ¿Quién constituye este sujeto político indeterminado al que se le llama "pueblo vasco"? ¿Los ciudadanos que viven en Euskadi? ¿Y los que viven fuera de Euskadi? ¿Y los hijos de estos? ¿También los navarros? ¿Y los de los tres territorios vascofranceses? Y si alguien organizara, pongamos por caso, una "marcha verde", de tal manera que todos se quedaran a vivir en Euskadi, ¿serían vascos estos nuevos habitantes de la Comunidad Autónoma?

-En base a qué fundamento se pide el derecho de autodeterminación, ¿quizá por los llamados "derechos históricos" del pueblo vasco? ¿Quién carece de "derechos históricos" en este mundo? En todo caso, si nos circunscribimos al País Vasco español y a Navarra, los derechos históricos no están depositados en ese espacio político llamado Euskadi, un invento de finales del siglo XIX del fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana y Goiri, invento solamente institucionalizado por el Estatuto de Gernika de 1979. Es decir, en términos históricos, anteayer. Porque, en todo caso, esos derechos históricos estarían depositados, quizá, en los Territorios Históricos de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. También en la Comunidad Foral de Navarra. O quizá, también, en los terrritorios históricos de Las Encartaciones (los autrigones que descubrieron los romanos en el siglo I a.d.C.), o en la Vizcaya nuclear, o en el Duranguesado, en el Valle de Ayala..., o, tal vez, en cada una de las múltiples villas vascas creadas por reyes, condes, etc. ¿Hasta qué microcosmo histórico se puede llegar para reclamar derechos históricos?
-Otra pregunta para ingenuos: ¿Cree Ibarretxe y el PNV que ETA va a hacer caso a lo que voten los vascos en el Parlamento y en el referendo? ¿No saben que hace 30 años que el pueblo vasco ha condenado y rechaza radicalmente el terrorismo de la banda? ¿Para comprobar esta obviedad se precisa un referendo? ¿Por qué no se convoca una consulta popular para ver si conseguimos implantar "el amor, y no la guerra" en el País Vasco? ¿O la subida de sueldos automática para todos, ahora que estamos en crisis?
-Al hilo de la anterior pregunta, ¿se ha dado cuenta el Lehendakari y el PNV que la segura negativa a progresar con este "viaje a ninguna parte" lo único que va a conseguir es dar alas a ETA? ¡Qué pardillos!

Podríamos seguir formulándonos preguntas y más preguntas. Entonces y, en definitiva, ¿para qué este referendo? Ya lo dijimos en el post del pasado día 20: el objetivo real y definitivo de Ibarretxe es mantenerse en el poder, aun a costa de volver a dividir a los vascos y a su propio partido, el PNV, al que tiene cogido por el cuello y que no sabe cómo reaccionar ante tal despropósito.

¡Vaya papeleta tiene Euskadi!
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martes, 20 de mayo de 2008

Plan Ibarretxe II, ¿para qué?

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La Propuesta de Pacto Político para la Convivencia que el Lehendakari del Gobierno Vasco, Juan José Ibarretxe, ha presentado hoy al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el fin de intentar alcanzar un acuerdo para establecer un nuevo marco jurídico para Euskadi, ha sido rechazado por el Presidente del ejecutivo español, por tres razones principalmente. Primera, porque no es el resultado de un amplio acuerdo entre los partidos políticos y representantes de los ciudadanos vascos. Segunda, porque las pretensiones que de ella se derivan no encajan en el ordenamiento que se deriva de la Constitución española y el Estatuto de Autonomía para el País Vasco. Tercera, porque no cumpliría las normas procedimentales establecidas en el ordenamiento jurídico vasco y español para este tipo de iniciativas políticas.

¿Para qué este segundo Plan Ibarretxe? Es preciso recordar que el primero, que nos llevaba directamente al derecho de autodeterminación, fue rechazado por las Cortes Españolas a mediados de 2005.

Está claro que el Plan Ibarretxe II (PI-II) responde más a claves internas del PNV -partido gobernante mayoritario en el País Vasco-, y de poder en la Comunidad Autónoma, que a razones de necesidad de cambio del marco político de Euskadi.

Cuando el anterior presidente del EBB, Josu Jon Imaz, trató de imponer su visión política para el país, más moderada, combativa contra el terrorismo de ETA, modernizadora, el alma soberanista del partido -en minoría en el PNV- se rebeló contra la mayoría moderada utilizando la estrategia de mantener el conflicto de permanente ruptura con España.

Para ello, el Lehendakari Ibarretxe, con pocas posibilidades de repetir como candidato a la Lehendakaritza en 2009, y en contra de la posición mayoritaria del EBB, máximo órgano de dirección del PNV, ideó esta segunda parte de su plan. Con ello, el Lehendakari y los jeltzales soberanistas buscan atar las manos a la dirección moderada del Partido e imponer su agenda política en Euskadi hasta las elecciones autonómicas previstas para la primavera de 2009.

Por otro lado, la estrategia del Lehendakari obliga al PNV -ahora presidido por Iñigo Urkullo, hombre muy cercano al dimitido Imaz- a mantener, aunque sea con perfil político bajo, la hoja de ruta impuesta por el PI-II. El PNV no puede arriesgarse a desautorizar claramente al Presidente del Gobierno de Vitoria, más aún tras perder a manos del PSE-EE-PSOE las elecciones generales españolas del 9 de Marzo pasado en Euskadi.

Así pues, la jugada de Ibarretxe y sus aliados soberanistas ha sido inteligente. Siguiendo la máxima ignaciana según la cual "en tiempos de zozobra no es bueno hacer mudanza", el PNV no puede cambiar de caballo mientras trata de atravesar la riada de pérdida de votos que paulatinamente viene mermando su bolsa electoral desde los comicios autonómicos de 2005. Con este plan político rupturista que inunda los medios de comunicación tampoco tiene tiempo para configurar y lanzar a la palestra, con garantías de éxito, a un nuevo candidato a la Lehendakaritza.

En conclusión, el único que puede defender la Propuesta de Pacto Político para la Convivencia o, mejor aún, protagonizar la victimización derivada del rechazo que el Estado hará de él, es su inventor, Juan José Ibarretxe. El victimismo es una estrategia más del nacionalismo vasco que históricamente le ha reportado muchos votos y puede volver a funcionar.

Por tanto, el PI-II está diseñado para alcanzar tres objetivos reales que nada tienen que ver con el aparente cambio de marco político que pretende, constitucionalmente imposible para Euskadi, a saber: primero, recuperar la mayoría en la dirección del PNV que los soberanistas habían perdido tras la marcha del presidente Arzalluz. Segundo, imponer de nuevo la candidatura a la presidencia del gobierno de su actual lehendakari Ibarretxe, en detrimento de algún otro posible candidato moderado que ya sonaba en los corrillos políticos. Tercero, adelantar las elecciones para el 25 de Octubre -fecha prevista del imposible referéndum aprobatorio de la Propuesta- y utilizar el victimismo, derivado del rechazo por el Estado del PI-II, para volver a ganar las elecciones autonómicas y permanecer en el poder.

Verdaderamente, malos augurios se aprecian por Sabin Etxea viendo cómo la sociedad está cambiando y la sangría de votos nacionalistas, lenta pero paulatinamente, cuan rico txirimiri que tan bien se conoce en este país, puede convertirse en amplia cosecha a favor del PSE-EE y demás fuerzas no nacionalistas. El resultado de esta hipotética derrota produciría, entre otros, un efecto político trascendental: la clase burocrática dominante establecida alrededor del poder jeltzale en todos los estratos sociales de Euskadi perdería su condición y el cambio social sería posible tras 30 años de dominio nacionalista.

¿Para qué el Plan Ibarretxe II? Para mantenerse en el poder Ibarretxe, Egibar y demás dinosaurios del nacionalismo peneuvista. Las esencias del nacionalismo quieren seguir gobernando al margen de que provoquen, como ellos hacen habitualmente, la división de la sociedad vasca en dos mitades. Para eso se diseñó el PI-II. Mientras tanto ETA sigue asesinando.