Con el precio del barril texas a 109 dólares y el barril brent a 107 dólares, la preocupación en los ambientes de la economía mundial crece con preocupación.
Algunos analistas achacan esta imparable subida al incremento importante de la demanda mundial provocada por países emergentes como China, India, Brasil...
Otros consideran que se debe a las tensiones producidas en el mercado por la guerra de Irak, y la posición geoestrátegica que Estados Unidos ha introducido en el orden mundial con la invasión de este país.
También la continua bajada del dólar que, no lo olvidemos, es la moneda de pago del petróleo, parece ser un elemento más que tensiona a favor de la subida del barril, aderezado con la intervención puramente especulativa de muchos operadores que intervienen en este mercado tan sensible.
Finalmente, la desaceleración económica que se está produciendo en el mundo como consecuencia del cambio de ciclo, contribuye decisivamente al incremento del precio.
Por otro lado, en la reunión de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) celebrada en Viena el pasado día 5 de marzo, el cártel ha considerado adecuada la producción diaria actual -29,67 millones de barriles sin incluir a Irak- a las necesidades del mercado, con lo que se deduce que no van a incrementar la cantidad de petróleo para detener la subida del precio. Además, van a mantener los 3 millones de barriles diarios de reservas inutilizadas.
A su vez, los inventarios de petróleo en EU alcanzan los 234 millones de barriles, el nivel más alto de los últimos 14 años, y los de los países de la OCDE rondan la media de los últimos cinco años. Además, el consumo del oro negro suele bajar en el segundo trimestre del año, y este periodo está próximo. Estos indicadores debieran tirar del precio del barril hacia abajo, tendencia deseada pero que no se vislumbra por ningún lado.
En consecuencia, solo nos queda apretarnos el cinturón a la espera de tiempos mejores. Cuidado, no vayamos a quedarnos sin agujeros en la sufrida prenda. Y digo yo, ¡qué culpa tendrá el cinturón que todas las soluciones a las crisis económicas pasan por él!
Mientras tanto, las carreteras atascadas, los hoteles completos... Las vacaciones de Semana Santa no se perdonan.