martes, 30 de marzo de 2010

Caballos con pañales

En la ciudad andaluza de Córdoba, los caballos que tiran de coches para turistas van a ir muy aseados. Llevarán puestos sus pañales para evitar que las cacas ensucien las calles y facilitar así que el aroma de los jazmines cordobeses pueda volar libremente por el aire de la capital del califato.

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Los cocheros tendrán que hacer algún cursillo maternoinfantil para limpiar el culito a los caballos y aprender a poner y quitar pañales.

Los equinos se sentirán más incómodos con la bolsa bajo el rabo. Tal vez se pasen la jornada de trabajo 'berreando' como los bebés. Por si acaso, no estaría de más ir haciendo acopio de chupetes caballares.

Las calles estarán más limpias, se ahorrará mucho agua y los empleados de la basura se sentirán muy agradecidos.

La capital del califato de Córdoba va a ganar muchos enteros en la mejora del servicio turístico.

Ahora le toca a Sevilla, Málaga...

viernes, 26 de marzo de 2010

Ayuntamientos que persiguen al automovilista

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En los últimos años se ha puesto de moda estrujar al automovilista por parte de las Administraciones públicas. En aras de reducir las muertes y lesiones por accidentes de tráfico, los controles se han generalizado y las sanciones en forma de multas abusivas, descuento de puntos, retirada de carné... están a la orden del día. Cuesta creer que todo se hace por la seguridad del ciudadano en lugar de ser un extraordinario invento dirigido a aumentar la recaudación.

Aunque hace meses que están operando, conviene recordar -lo hace Terra Noticias hoy- que en una serie de municipios españoles se han colocado cámaras de vigilancia en puntos estratégicos que controlan semáforos, preferentemente en intersecciones de vías urbanas muy concurridas, con el fin de detectar posibles infracciones de los automovilistas que llevan aparejada la correspondiente sanción.

Un porcentaje importante de las multas se origina por haberse saltado el semáforo en ámbar, lo que, pensándolo bien, obliga a parar el coche a la llegada del punto controlado cuando el semáforo todavía se encuentra en verde. De esta manera, suponiendo que el conductor circula a la velocidad permitida, si cuando está encima de la línea del semáforo éste cambia a ámbar -no es posible ni aconsejable detener el coche con un frenazo-, la cámara siempre le caza y la multa está asegurada.

Los ayuntamientos que sabemos tienen implantado este sistema son: Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao y Vitoria. Estamos seguros que en otras ciudades también estarán operativos o en proyecto de instalación. Tengamos cuidado, pues no están las cosas como para cargar con disgustos añadidos a los del día a día de la crisis económica.

jueves, 25 de marzo de 2010

El PP en la encrucijada y sin liderazgo

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El Partido Popular se enfrenta a múltiples escándalos de corrupción y de liderazgo que están minando la credibilidad de su proyecto político y la firmeza del discurso de su presidente, Mariano Rajoy.

Hoy tenemos en las portadas de todos los medios de comunicación, el seguimiento judicial del caso Palma Arena, en el que Jaume Matas, ex-ministro de Aznar y ex-presidente de Baleares, comparece ante los tribunales como principal imputado por nueve delitos que pueden condenarlo hasta 30 años de prisión.

Ayer veíamos a Jaime Mayor Oreja, ex-ministro del Interior en el primer gobierno de Aznar y actual eurodiputado, acusando al Gobierno socialista de connivencia con Eta, y a Zapatero de buscar la debilitación de España, declaraciones que rayan el escándalo político, tal vez la calumnia o, quizá, solamente la hilaridad.

Anteayer teníamos a los populares y toda su cohorte mediática haciendo la ola en pro de la defenestración del juez Garzón de la Audiencia Nacional, porque se ha atrevido a investigar e instruir la trama Gürtel de corrupción instalada en los aledaños del poder del PP y ha impulsado los procedimientos de investigación de los crímenes del franquismo.

Días atrás, la lideresa madrileña, Esperanza Aguirre, le hacía a su partido la hijoputada de convocar a los españoles a la rebelión general por la subida del IVA, votada democráticamente en el Parlamento.




El ex-presidente del partido y del Gobierno, José María Aznar, sale a la palestra política un día sí y otro también para enseñarle el dedo corazón -'que te den...'- ¿a quién? ¿A los estudiantes que le abucheaban? No. En realidad se lo estaba enseñando al presidente de su partido, cosa que hace a menudo con sus declaraciones que tapan el discurso político del PP y de su líder, Mariano Rajoy.

Y todavía los populares están a la espera de que les hagan unos nuevos trajes políticos, puesto que faltan 45.ooo folios del caso Gürtel por salir a la luz pública -dicen que para primeros de abril- porque se encuentran bajo secreto del sumario.

¡Vaya tomate! Mariano Rajoy tiene que estar hasta el gorro. Con tanto ruido provocado por los hooligans de su propia banda (musical, por supuesto) -¿a qué juegan estos patanes?, se preguntará-, el proyecto político que ha diseñado no cala en la sociedad, su valoración es menor que la del Presidente del Gobierno..., en definitiva, el liderazgo absolutamente resquebrajado a pesar de que la oportunidad de la crisis económica le es muy, muy, muy propicia. Sólo le puede salvar el apóstol Santiago, su patrón, como gallego que es. Este año xacobeo de 2010 puede ser su última oportunidad.

lunes, 22 de marzo de 2010

Primavera

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Ha llegado la primavera y ni siquiera ha preguntado por la crisis. Ella cumple con su anual obligación sin tener en cuenta las preocupaciones de los mortales. Una explosión de luz, flores, pájaros, color... se ha instalado de nuevo entre nosostros.

¿Seremos capaces de abrir un pequeño hueco a nuestra angustia por los problemas económicos y desasosiego por las consecuencias sociales, y disfrutar un poquito de este milagro de la naturaleza? Preguntemos a los jilgueros cómo lo hacen año tras año. Observemos el discurrir decidido y cantarín de los arroyos que vienen a visitarnos repletos de agua procedente de las virginales crestas nevadas de las montañas. Hablemos con los cerezos en flor, tan sensibles a los avatares meteorológicos, y tomemos ejemplo.

Ellos nos regalan la misma lección permanentemente y, sin embargo, se dice que el hombre es la especie superior, la dominadora del mundo pero, a su vez, incapaz de sentir la felicidad que nuestro compañeros de viaje derraman todas las primaveras. ¿Conseguiremos, por fin, entender qué es importante en la vida? Al menos, volvamos a intentarlo.

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viernes, 19 de marzo de 2010

¡Viva la red!

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El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la Ley de Economía Sostenible, con la que el Gobierno trata de dar carta de naturaleza al cambio de modelo productivo para España. Uno de los pilares básicos es la llamada 'Ley Sinde' contra la piratería en Internet. De este aspecto tan importante para la pervivencia de la red, y la libre utilización de los contenidos que se coloquen en ella, nada se ha hablado en la rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete celebrada en Sevilla.




La norma, cocinada en el Ministerio de Cultura bajo la responsabilidad de la ministra Ángeles González-Sinde, va a ser de capital importancia para que la red siga existiendo. El conflicto de derechos entre la libertad de expresión y el derecho a la información por un lado, y el derecho a la propiedad intelectual por otro, está en el meollo de la cuestión. Pero lo fundamental es que los creadores y, sobre todo, la industria cultural, van a ver mermados sus ingresos dinerarios si continúan anclados en el sistema anterior a la existencia de la red.

El Gobierno español y los demás gobiernos deben plantearse seriamente si creen en Internet como la gran revolución cultural del siglo XXI o regresan a lo que ya es pasado, sometiéndose a las voluntades de algunos grupos de presión y de alguna industria multinacional del ramo. Por otra parte, es preciso cambiar de paradigma: la cultura como factor que eleva la dignidad de las personas nunca debe estar subordinada, como ahora ocurre, a la industria de la cultura. Debe quedar claro que lo sustantivo ha de ser el contenido del término 'cultura' y no el de la expresión 'industria' como nos han impuesto los poderes económicos. Se pueden conciliar ambos intereses y esa debe ser la tarea de la política, pero, en caso de conflicto, es absolutamente necesario que predomine el primer factor sobre el segundo para que la persona sea más libre.




En definitiva, es inevitable que la industria cultural y los creadores afectados piensen en acometer su propia reconversión -Internet es, precisamente, su gran oportunidad-, como ha ocurrido con otros muchos sectores de la economía en particular y de la vida en general. Para ello, si son precisas ayudas públicas habrá que ponerlas, como se ha hecho con otros sectores productivos a lo largo de los años.

Y, aprovechando la oportunidad, viene a cuento recordar que quien se postula como progresista no puede comportarse como conservador de sus privilegios cuando le afectan a su bolsillo, a costa de cerrar las puertas al imparable avance cultural de toda la sociedad. Entre otras cosas porque la creación pura no existe: la idea artística es un efecto del conocimiento, no es ciencia infusa que el Espíritu Santo o las musas graban en la mente del artista. El conocimiento es proceso acumulativo, es construcción, es modificación y valor añadido sobre lo existente. Un estudio teleológico del mismo nos llevaría a fechas cuatro millones de años atrás. No queremos regresar a la caverna de Platón donde las sombras pueden parecer la pura realidad, ni siquiera al ya pasado siglo XX. Inventemos, de nuevo, el Siglo de las Luces.

martes, 16 de marzo de 2010

Me caí del mundo y no sé cómo se entra...

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Mala uva la de mi sobrina Estíbaliz que me envía un correo con este artículo de Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo. Muy sibilinamente me llama antiguo, conservador... No creo que se haya apoderado de mí el síndrome de Diógenes..., todavía, porque todo se andará.


Me caí del mundo y no sé cómo se entra...

Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar... Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales..

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!

Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.

Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos! ¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida! ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años, que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor... Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el: 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.

Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado. Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios. Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo).

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no... Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos... ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza... Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago, de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.


Un poco largo pero interesante, sobre todo si los jóvenes son capaces de leerlo completamente y se detienen a pensar unos microsegundos, ¿no crees?

lunes, 15 de marzo de 2010

En la plaza de toros de... Vallecas

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Majestuoso, desternillante, castizo y casposo el ¿debate? sobre los toros en el 'coso parlamentario' de la Comunidad de Madrid, sito en el conocido y populoso barrio madrileño de Vallecas.

¡Y qué maestros! Todos han salido a hombros con orejas y -perdón- rabo en mano.




En el Facebook de Ignacio Escolar se nos invita a disfrutar de esta 'corrida' -mis disculpas nuevamente- o, mejor, de esta maravillosa tarde de toros. El original está en este enlace.

http://www.asueldodemoscu.net/?p=4972

A disfrutar.

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